¿Qué es la filosofía?

/ noviembre 18, 2021/ Filosofía

Sólo experimentando el modo en que la filosofía es, aprendemos a conocer y saber qué es eso de la filosofía.

M. Heidegger. ¿Qué es la filosofía?,Barcelona, Herder, 2004, p. 64

Si buscas saber lo que es la filosofía, lo primero que encontrarás es que no hay límites en las respuestas. Decir qué es la filosofía es elegir uno de los tantos caminos por los que se puede llegar a dar una respuesta. Lo que se debe evitar es la convicción de que se tiene la respuesta. Con la filosofía nunca se tiene la respuesta porque ella escapa al control absoluto que le quiere imponer el ser humano. Tal y como lo dice Heidegger, en lo que consiste la filosofía es en filosofar, no en dar respuestas definitivas como si fuera una fórmula o una receta.

Tradicionalmente se ha entendido que filosofar es un asunto exclusivo de la razón, pero esa consideración deja de lado el mundo de los afectos. Sin los afectos no puede haber disposición y sin disposición no habrá filosofía. Para que la filosofía sea es necesario tener una correspondencia con ella y eso significa que hay que dejarse afectar, dejar que ella nos conduzca en vez de pretender conducirla con nuestra falsa racionalidad pura. Heidegger también hace esta observación cuando afirma que hasta los que se someten a los cálculos más fríos ya están sumergidos en un estado de ánimo, por lo tanto, los afectos siempre les acompañan.

La filosofía es griega, pero no solamente griega. Al preguntarnos por lo que es, la filosofía siempre nos arrastrará a su origen histórico y ese origen está en Grecia, lugar en el que el asombro ante las cosas del universo hizo que surgieran los primeros filósofos. Para Heidegger, la respuesta a lo que es la filosofía requiere una respuesta filosofante y la respuesta filosofante no es hacer un recorrido historiográfico, sino entablar un diálogo con la tradición filosófica. Es abrirse a la escucha de lo que los filósofos han pensado y luego disponerse para la destrucción.

La destrucción no es dar la espalda a la historia, sino asumirla y redirigirla. Destruir es llevar a cabo un proceso de creación que no rompe sus vínculos con el pasado, pero que tampoco se queda atrapado en él. Una vez que hemos llegado a este punto en el que hemos establecido que para responder a lo que es la filosofía no se debe recurrir a fórmulas superficiales, sino dejarse afectar, permitir que ella nos lleve a filosofar, no se puede olvidar que el objeto de la filosofía es la esencia de las cosas. Aunque el cómo y el por qué son preguntas muy importantes, para la filosofía lo esencial es el qué de las cosas.

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